domingo, 14 de abril de 2013

PRÓLOGO

Es complicado entender cómo una emoción que nos da fuerza también puede dejarnos dolores e inquietudes; sin embargo, tener conciencia de que el amor existe en nuestras vidas no deja de ser una bendición porque nos hace humildes, realza los valores humanos y nos permite ver la vida de una forma distinta, con la convicción de que toda decisión tiene un sentido, de que nos encontramos en el lugar en que debemos estar y de que cada situación nos deja una enseñanza. La autora pone a nuestra disposición este y otros mensajes en su relato que topa el tema del amor y las emociones desde varios aspectos: lo cotidiano, lo humano, el misterio y lo trascendental, traduciéndolo a un lenguaje sencillo y jovial, describiendo situaciones con las que muchos podrán identificarse. Es importante destacar la sensibilidad que la autora transmite al escribir sobre un hecho real en el que los detalles tienen gran significado, como es el caso del enamoramiento; pero, al incluir elemen¬tos imaginarios, la historia cobra una fuerza creativa en la que por momentos se confunde lo real de lo ficticio. Aportando con herramientas de su profesión, Adriana describe terapias y técnicas psicológicas que reflejan cómo se descubren las respuestas internas si estamos abiertos a las señales del mundo y a los aprendizajes cotidianos. Finalmente, el relato nos deja la enseñanza de vivir el amor como es, sin las ansias de entenderlo o manejarlo hacia un final sin dolor, porque, por miedo a sufrir, podemos perdernos del viaje más grande de la vida. Diana Gabriela Cañas S.

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